Sobre la disposición tradicional del aula en la formación de disciplinas digitales
Ese título tan pedorro tiene una respuesta bastante clara: ¡Tiene que haber una manera mejor!
Si algo es común a todas las disciplinas relacionadas con lo digital, es que el componente práctico es el centro de la formación. Da exactamente igual que pases dos clases de cuatro horas hablando de la construcción de una retícula o de cómo hacer un selector en CSS de los complejos, si no lo haces y si no pides a tus alumnos que lo hagan, pierdes tu tiempo y el suyo.
Teniendo esto en cuenta, tu discurso en realidad pierde bastante valor, lo importante es tu pantalla, algo que cualquier aula ha solucionado hace tiempo con la maravillosa idea de enganchar tu ordenador a un proyector. Esta es más o menos la evolución del aula para adaptarse al mundo digital:

Hay cientos de problemas a la hora de mantener este esquema:
- Solo importa la pantalla del profesor, la mayor parte del tiempo se pierde en el círculo vicioso de: Profesor muestra algo - Alumno lo replica en su máquina - Profesor va hasta las máquinas de los alumnos con errores - Corrige - Vuelve. Un proceso que es de todo menos eficiente.
- El profesor no ve lo que está haciendo. A no ser que lo que se muestra en la pantalla sea una réplica de lo que ve en su monitor (algo que de nuevo es totalmente ineficiente cada vez que quiere realizar una acción no pública: tomar notas, evaluar, etc…). Al tener el monitor en modo extendido, el proceso es todavía peor, teniendo que estar continuamente revisando un monitor que está a su espalda.
- Pero quizás lo más ineficiente de todo con diferencia, es que cada vez que se corrige el trabajo práctico de un alumno, el resto no participa de esa corrección, obligando a:
- Corregir lo mismo cientos de veces.
- No completar la formación de otros alumnos que, no es que hayan entendido la práctica, sino que simplemente han replicado mejor el ejercicio sin cometer errores.
Llevo un par de semanas dándole vueltas a una posible solución a todo esto. Seguramente habrá soluciones infinitamente mejores, pero una distribución algo más eficiente sería:

En esta disposición, con el profesor en el centro de la clase, es infinitamente más sencillo elaborar las diferentes prácticas, extender el monitor no es un problema y el acceso a los equipos de los alumnos está mucho más a mano.
Además, el proyector no debería ser la extensión del ordenador del profesor, sino de toda la clase, de manera que el equipo de cualquier alumno pudiese verse en la pantalla principal a la hora de hacer una corrección.
Este último punto, más allá de un gigantesco switch, pasa por compartir la pantalla de los ordenadores de los alumnos de manera que cada vez que es necesario explicar un error, el profesor pueda explicar al aula entera cual es el origen y cómo corregirlo sobre una vista del ordenador del alumno.
El tener al profesor como centro del aula, más que darle protagonismo (eso es lo que hace el modelo tradicional en realidad), intenta que los alumnos no miren todo el rato al frente ni todo el rato a sus monitores. Tener un punto en común en el centro del aula, hace que sus miradas se crucen, sus posiciones en la silla cambien y el diálogo se vea favorecido cuando en lugar de una práctica, estamos debatiendo (que no impartiendo) algo más teórico. El simple gesto de girarse en la silla, cambia la disposición tradicional a algo más parecido a un conjunto de círculos concéntricos que, sin ser lo ideal, es desde luego bastante más optimo.
En cualquier caso, es una primera idea, cualquier sugerencia será bienvenida. Por el bien de mis cervicales.


